Inversión

¿Y si hubiera
invertido
en su día?

Viaja al pasado: descubre cuánto tendrías hoy si hubieras invertido en el S&P 500, el MSCI World, el Nasdaq-100 o el Ibex 35 en cualquier año desde 1995. Con las crisis incluidas, que es como se aprende de verdad.

Rentabilidades reales año a año Sin registro Desde 1995, dividendos incluidos
¿Y si hubiera invertido?
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El mismo dinero en cada índice

Misma inversión inicial, aportaciones y período, aplicando las rentabilidades históricas aproximadas de cada índice con dividendos. El pasado no se repite: esto es historia, no una predicción.

Lo que habría pasado con tu dinero, año a año
Detalle año a año

El experimento mental más útil de la inversión

"¿Y si hubiera invertido entonces?" es la pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez. Esta calculadora la responde con datos: reconstruye, año a año, lo que habría pasado con tu dinero invirtiendo en los grandes índices bursátiles desde cualquier año entre 1995 y 2024. A diferencia de las proyecciones a futuro, aquí no hay hipótesis optimistas ni pesimistas: es lo que realmente ocurrió, con la burbuja puntocom, la crisis de 2008, el COVID y todas las recuperaciones incluidas.

Lo que enseña un backtest que ninguna proyección puede enseñar

Una proyección al 7 % anual dibuja una curva suave y ascendente. La realidad nunca fue así: fue un camino lleno de años del +30 % y años del −40 %. Ver el trayecto real cura dos enfermedades del inversor novato: el pánico a las caídas (que siempre parecieron el fin del mundo y nunca lo fueron) y la impaciencia (los resultados espectaculares tardan décadas, no meses). Si el gráfico de tu simulación atraviesa 2008, fíjate en cuánto tardó en recuperarse: esa es la lección más valiosa de esta página.

Cómo está construido este backtest

La mecánica es transparente y puedes replicarla en una hoja de cálculo: tu inversión inicial entra el 1 de enero del año elegido y rinde cada ejercicio la rentabilidad anual que tuvo el índice ese año en su versión con dividendos reinvertidos. Las aportaciones mensuales se aproximan con la convención de mitad de año (la aportación de cada ejercicio rinde, de media, medio año). No se descuentan comisiones de producto, fiscalidad ni efecto divisa —el S&P 500 y el Nasdaq-100 se calculan en dólares—, y las cifras anuales están redondeadas a un decimal. Es deliberadamente simple: lo que se busca es reproducir la forma del camino, no auditar una cuenta de valores.

Si quieres comprobar las cifras o llevar el análisis más lejos, acude a las fuentes originales de cada índice:

  • Curvo Backtest — reconstruye carteras con series mensuales desde los años 70, en euros y con inflación europea real. La herramienta gratuita más completa para el inversor español.
  • S&P Dow Jones Indices y MSCI — los proveedores oficiales publican las series anuales del S&P 500 y del MSCI World, incluidas las versiones total return.
  • BME (Bolsas y Mercados Españoles) — publica el Ibex 35 con Dividendos (Total Return), la versión del índice español que usa esta calculadora y que rara vez sale en las noticias.

El matiz que cambia todo: los dividendos

Cuando el telediario dice que "el Ibex 35 sigue por debajo de sus máximos de 2007", habla del índice de precios, que ignora los dividendos. Pero la bolsa española es de las que más dividendo reparte del mundo: el Ibex 35 con dividendos (la versión que usa esta calculadora) superó sus máximos de 2007 hace años. La diferencia entre ambas versiones puede suponer duplicar o triplicar el resultado en períodos largos. Por eso todos los índices de esta herramienta son "total return": es la única forma honesta de medir lo que gana un inversor real que reinvierte.

Empezar en el peor momento vs. el mejor momento

Prueba este experimento con la calculadora: invierte 10.000 € en el S&P 500 empezando en 2007 (justo antes del crash) y repite empezando en 2009 (el suelo de la crisis). El que entró en 2009 gana más, claro — pero el que entró en 2007, con todo el desplome encima, también acabó multiplicando su dinero varias veces. Y si añades una aportación mensual, la diferencia entre ambos se estrecha aún más, porque las compras de 2008-2009 a precios de derribo hacen gran parte del trabajo. Conclusión respaldada por décadas de datos: el tiempo en el mercado importa más que el momento de entrada.

Cómo usar esta calculadora

Tres pasos: indica cuánto habrías invertido (y si habrías aportado algo cada mes), elige el año de inicio y el índice, y ajusta la inflación para ver el resultado en poder adquisitivo de hoy. El veredicto te muestra el valor actual, la ganancia, la rentabilidad anualizada real del período y el mejor y peor año que habrías vivido — más la comparativa de los cuatro índices y el gráfico con el camino completo.

Preguntas frecuentes

Todo lo que necesitas saber sobre el backtest de índices

La calculadora usa las rentabilidades anuales aproximadas de cada índice en su versión "total return" (con dividendos reinvertidos), redondeadas y en divisa local, desde 1995 hasta el último año completo. Son datos orientativos con fines educativos: para análisis rigurosos, consulta las series oficiales en portales especializados como Curvo, justETF o Morningstar, o en los propios proveedores de los índices (S&P Dow Jones, MSCI, BME).
Por varias razones: los datos anuales están redondeados; no se descuentan comisiones de ningún producto (un fondo o ETF que replique el índice habría restado su TER cada año); no se incluye la fiscalidad ni el efecto divisa (el S&P 500 cotiza en dólares y su rentabilidad en euros varía con el tipo de cambio); y las aportaciones mensuales se aproximan con una convención de mitad de año. El objetivo es mostrar la magnitud y el camino real del mercado, no replicar una cuenta de valores al céntimo.
Los índices que ves en las noticias (Ibex 35, S&P 500) suelen ser índices de precios: solo recogen la variación de las cotizaciones. Pero las empresas también reparten dividendos, y reinvertirlos cambia radicalmente el resultado a largo plazo. La versión "total return" de un índice asume que cada dividendo se reinvierte. En el caso del Ibex 35, la diferencia es enorme: el índice de precios apenas ha superado sus máximos de 2007, mientras que el Ibex 35 con dividendos los rebasó hace años.
Menos de lo que parece, si el horizonte es largo. Quien invirtió en el peor momento posible —justo antes de la crisis de 2008— vio caer su cartera casi a la mitad, pero manteniendo la inversión recuperó todo y acumuló ganancias sustanciales en la década siguiente. Prueba en la calculadora a empezar en 2007 y compara con empezar en 2009: la diferencia final es menor de lo que la intuición sugiere, sobre todo con aportaciones mensuales, que compran más barato durante las caídas.
Es el efecto del "dollar cost averaging" o promediado de coste: al invertir una cantidad fija cada mes, compras más participaciones cuando el mercado está barato y menos cuando está caro. En un backtest que atraviesa 2000-2002, 2008 o 2020, las aportaciones hechas durante las caídas son precisamente las que más rentabilidad acumulan después. Por eso la estrategia de aportación periódica es la más recomendada para inversores particulares: elimina la tentación de acertar el momento de entrada.
Nadie lo sabe, y esta es la advertencia central de toda la página. El período 1995-2025 incluye burbujas, crisis y recuperaciones extraordinarias; la próxima década puede parecerse o no parecerse en nada. Un backtest sirve para entender cómo se comporta el mercado —la volatilidad real, las crisis, el poder del interés compuesto y de la constancia—, no para predecir resultados. Para proyectar escenarios futuros con hipótesis prudentes, usa nuestra calculadora de interés compuesto o la de rentabilidad de ETFs.
La vía más habitual para un particular en España son los fondos indexados y los ETFs UCITS que replican estos índices, contratables a través de brokers y gestoras online. Cada vehículo tiene sus matices de comisiones y fiscalidad (los fondos permiten traspasos sin tributar; los ETFs no). En nuestra calculadora de rentabilidad de ETFs tienes cinco ejemplos reales con sus TER, y recuerda: esta web es informativa y no hace recomendaciones de inversión personalizadas.